Los Cofanes del Ecuador

La Expedición Cotopaxi 72 con el fin de conocer las tribus pri­mitivas que habitan la Región del Nor-Oriente Ecuatoriano, apenas llegó a ese país, inició los prepa­rativos para realizar un viaje ex­pedicionario a ese sector.

El grupo de periodistas y cien­tíficos checo-polaco, entabló para ese fin, contacto con el Ministerio de Defensa Nacional Ecuatoriano, que les facilitó ayuda en la visita que efectuaron a guarniciones y destacamentos militares de la región.

El grupo expedicionario quedó conformado de la manera siguien­te: Jefe de la Expedición, Ing Mnislav Zeleny, Camarógrafo, Master Peter Polak y el doctor Ju­lio E. Vela P., Antropólogo ecua­toriano.

La expedición salió de Quito, la capital de Ecuador, el 14 de julio de 1972. En la población oriental Francisco de Orellana, los miem­bros de la misión hicieron observaciones sobre la ecología de la zona, los métodos de cultivo, la economía de los colonos. Se tomaron fotografías de los diversos ti­pos de vivienda y se obtuvieron datos y fotografías de la población indígena.

Desde Francisco de Orellana hasta Tiputini, es decir siguiendo el curso del río Napo, la expedi­ción fue recorriendo la gran ma­yoría de haciendas y lugares ha­bitados para obtener los datos científicos que se precisaban. En la guarnición militar de Tiputini, los miembros de la expedición fueron generosamente atendidos por el jefe militar del sector, Coronel Galo Paredes.

Partiendo de ahí, la expedición se encaminó al campamento militar de Zancudo pasando por varios destacamentos fronterizos. Desde la desembocadura del río Agua­ico hasta el destacamento de Zan­cudo, la expedición viajó a través de una enorme región selvática deshabitada, en donde se evidenciaba el enorme potencial maderero de la zona, así como sus recursos hidráulicos y la gran po­tencialidad de colonización de la región.

Luego de efectuar estudios zoo-botánicos en la laguna de Zancu­do la expedición se trasladó a la poblada por unidades familiares isla de Tongoy, en el río Aguarico, de indígenas pertenecientes a las tribus Siona y Zápara. En la is­la se hicieron estudios del modus vivendi del tipo indígena puro con un grado medio de aculturización. En el lugar, la expedición entabló contacto con miembros sionas que tienen grandes conocimientos de medicina en la selva, los Shamanes o curanderos quienes infor­maron profusamente sobre la me­dicina herbolaria que practican.

Prosiguiendo el itinerario de via­je, los expedicionarios se trasla­daron a Dureno, centro poblado por la tribu de los Cofanes. La lo­calidad está ubicada en la margen derecha del río Aguarico en una planicie arenosa alta que contiene en su seno alrededor de treinta familias indígenas. Dureno se con­virtió en el centro de trabajo de la expedición y base principal pa­ra cumplir los programas que se había trazado.

Los objetivos logrados por la Ex­pedición son de gran alcance e importancia para la ciencia. Se efectuó un censo poblacional de Dureno y alrededores. Estudios de las condiciones socio-económicas de la tribu. Estudios Artesanales. Recolección de datos shamáricos (medicinas populares) y de plan­tas medicinales, industriales, ali­menticias y afrodisíacas, etc.

Igualmente en lo referente a an­tropología, se hicieron estudios so­máticos definidos. Se recogieron datos antropométricos tanto del Cofán autóctono de Dureno, como del Cofán emigrado del Norte, así como de los rasgos fisonómicos y antropológicos hereditarios. Se tomaron más de mil fotografías de valor antropológico físico, y final­mente se completó un análisis de los cruces genéticos de los grupos familiares, que habitan en la región.